Nuestro primer sábado de mes, enmarcado en un radiante amanecer, es motivo para alegrar el corazón y mirar con ojos de fe lo que nos regalarás. Te pedimos en este fin de semana que nos concedas el don del descanso para vivir unidos a ti.
En la reflexión de tu palabra nos damos cuenta de que a veces somos débiles y seguimos pidiendo signos que no tienen sentido. El verdadero signo eres tú, que nos vas mostrando el camino perfecto para llegar al Padre celestial. No queremos signos que se vuelven inoficiosos cuando no comprendemos lo que es amar y servir; ser solidarios y fraternos. Estos son los signos que tú quieres que llevemos hacia los demás para que amando y sirviendo creamos y esperemos en ti. Bendícenos guárdenos y protégenos en tu amor y en tu bondad. Nuestro fin de semana sea compartido y vivido en familia y generosidad. Los abrazo y los bendigo.
Palabra del Papa
Dice el Evangelio que estos setenta y dos regresaron de su misión llenos de alegría, porque habían experimentado el poder del Nombre de Cristo contra el mal. Jesús lo confirma: a estos discípulos Él les da la fuerza para vencer al maligno. Pero agrega: «No estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están escritos en el cielo». No debemos gloriarnos como si fuésemos nosotros los protagonistas: el protagonista es uno solo, ¡es el Señor! Protagonista es la gracia del Señor. Él es el único protagonista. Nuestra alegría es sólo esta: ser sus discípulos, sus amigos. Que la Virgen nos ayude a ser buenos obreros del Evangelio (papa Francisco, 7 de julio de 2013).
